Ecoturismo La Yeguada

Estanques Mariluz: Producción Sostenible y Turismo Rural en La Yeguada

En medio de las montañas de La Yeguada, hay una mujer que decidió que el agua no solo era para beber o cocinar. Mariluz López vio algo más: una oportunidad para cambiar su vida y la de su comunidad. Así nació Estanques Mariluz, un lugar donde la cría de peces se convirtió en mucho más que un negocio.

Cuando un sueño encuentra las manos correctas

Todo empezó con una idea simple pero poderosa. Mariluz sabía que su comunidad tenía potencial, solo necesitaba encontrar la manera correcta de desarrollarlo. La suerte llegó en forma de apoyo: los fondos del CSUCA le dieron el empujón económico que necesitaba, mientras que la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) le enseñó los secretos técnicos del oficio.

Con estas herramientas, Mariluz no solo construyó estanques. Construyó un futuro.

El arte de criar peces (sin dañar el planeta)

Visitar Estanques Mariluz es como abrir un libro sobre cómo hacer las cosas bien. Aquí no se trata solo de tener peces en el agua y esperar a que crezcan. Mariluz ha desarrollado un sistema donde cada detalle importa: la comida está balanceada al milímetro, el agua se usa de manera inteligente, y el ambiente natural se respeta como si fuera un templo.

El resultado es algo que puedes notar desde el primer momento: peces saludables, agua cristalina, y un ecosistema que no solo sobrevive, sino que prospera.

Más que peces: una escuela al aire libre

Lo que comenzó como una finca piscícola se ha transformado en algo único. Los visitantes llegan esperando ver peces y se van con mucho más: conocimiento, inspiración, y una nueva perspectiva sobre lo que significa el desarrollo rural.

Aquí puedes aprender desde cómo los peces respiran bajo el agua hasta cómo una mujer emprendedora logra balancear la producción, la sostenibilidad y el turismo. Es como tener una clase de biología, administración y desarrollo comunitario, todo en un mismo lugar.

El futuro se ve brillante (y lleno de visitantes)

Mariluz no se conforma con lo logrado. Sus ojos brillan cuando habla del futuro: más turistas conociendo su trabajo, más familias aprendiendo sobre producción sostenible, y Estanques Mariluz convirtiéndose en el ejemplo que otras comunidades quieran seguir.

No es solo un sueño ambicioso, es un plan con pies y cabeza. Cada día que pasa, más personas descubren este rincón especial de La Yeguada, y cada visitante se convierte en un embajador de lo que es posible cuando se combinan la pasión, el conocimiento y el respeto por la naturaleza.

La experiencia que no te puedes perder

Si decides visitar Estanques Mariluz, hay una actividad que simplemente no puedes perderte: alimentar a los peces. Suena simple, pero ver cómo cientos de peces se acercan esperando su comida es algo que te conecta de inmediato con la naturaleza. Los niños se emocionan, los adultos recuperan esa chispa de asombro que a veces perdemos, y todos se van con una sonrisa.

Es una de esas experiencias que te recuerdan por qué vale la pena apoyar a las personas que están haciendo las cosas bien.

Una lección de vida

La historia de Mariluz y sus estanques es más que un caso de éxito empresarial. Es una demostración de que cuando tienes una visión clara, el apoyo correcto y la determinación para trabajar duro, puedes crear algo que beneficie no solo a ti, sino a toda una comunidad.

En un mundo donde a menudo escuchamos historias desalentadoras, Estanques Mariluz nos recuerda que los cambios positivos son posibles, que la sostenibilidad no es solo una palabra bonita, y que el turismo rural puede ser una herramienta poderosa para el desarrollo local.

La próxima vez que estés en La Yeguada, ya sabes dónde parar. No solo para ver peces, sino para conocer una historia que vale la pena contar.

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